TIEMPO DE NAVIDAD
TIEMPO DE NAVIDAD TEXTO COMPILADO POR JOSÉ GÁLVEZ KRUGER

EXPOSICIÓN DOGMÁTICA

Si el tiempo de Adviento nos hace suspirar por el doble advenimiento del Hijo de Dios, el de Navidad, celebra el aniversario de su nacimiento en cuanto hombre, y por lo mismo nos prepara a su venida como Juez.

Al recorrer las páginas que el Misal y el Breviario dedican al tiempo de Navidad, se ve que están especialmente consagradas a los misterios de la infancia de Cristo.

La liturgia celebra la manifestación al pueblo Judío (Natividad, 25 de diciembre), y al gentil (Epifania, 6 de enero) del gran Misterio de la Encarnación, que consiste en la unión en Jesús del Verbo, "engendrado de la substancia del Padre antes que todos siglos", con la humanidad, "engendrado de la substancia de su Madre en el mundo". Y este Misterio se completa mediante la unión de nuestras almas con Cristo, el cual nos engendra a la vida divina. a todos cuantos le recibieron les dio poder de ser hijos de Dios.

NACIMIENTO ETERNO DEL VERBO

Dice San Pablo que "Dios habita en una inaccesible luz" y que precisamente, para darnos a conocer a su Padre baja Jesús a la tierra. "Nadie conoce al Padre si no es Hijo, y aquél a quien pluguiere  al Hijo revelarlo". Así el Verbo hecho carne es la manifestación de Dios al hombre.
A través de las encantadoras facciones de este Niño recién nacido, quiere la iglesia que columbremos a la Divinidad misma, que por decirlo así, se ha tornado visible y palpable.



NACIMIENTO TEMPORAL DE LA HUMANIDAD DE JESÚS

María da al mundo su Hijo, y lo envuelve en pañales, y le recuesta en el pesebre, y José rodea al Niño de sus cuidados paternales. Es su padre, no ya sólo porque como esposo de la Virgen, tiene derechos en el Fruto de su vientre, sino también porque, como dice Bossuet, así como algunos adoptan hijos, así Jesús adoptó un padre".

Por eso, los tres benditos nombres de Jesús, de María y de José son como otras tanta preciosas perlas engastadas en los textos de la liturgia de Navidad: "María madre de Jesús, se había desposado con José"; "Hallaron a María, a José y al Niño", "José y María madre de Jesús, José toma al niño y a su madre" "¡Hijo mío! ¡Tu padre y yo te andábamos buscando!

NACIMIENTO ESPIRITUAL DEL CUERPO MÍSTICO DE JESÚS

Pero dice Santo Tomás que, "si el Hijo de Dios se encarnó, no fue tanto por Él cuanto por hacernos dioses mediante su gracia". A la humanización de Dios debe corresponder la divinización del hombre. "El Cristo total, añade San Agustín, lo forman Jesucristo y los cristianos. Él es cabeza y otros miembros". Con Jesús nacemos siempre de un modo más perfecto a la vida sobrenatural, porque el nacimiento de la cabeza es también el nacimiento del cuerpo.

Que toda nuestra actividad no sea sino el resplandor de esa luz del Verbo, que envuelva a nuestras almas. Esa es la gracia propia del tiempo de Navidad, el cual tiene por fin ampliar la divina paternidad, a fin de que Dios Padre pueda decir, hablando de su Verbo encarnado y de todos nosotros: "Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy" (Int.) Hincadas en tierras las rodillas, digamos con respeto aquellas palabras del símbolo: "Creo en Jesucristo 1) que nación del Padre antes que los siglos todos; Dios de Dios, consubstancial al Padre; 2) que bajó de los cielos y se hizo carne por obra y gracia del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María y se hizo hombre. 3) Creo en la Santa Iglesia, que ha nacido a la vida divina por el mismo Espíritu Santo y por el bautismo.-


EXPOSICIÓN HISTÓRICA

El empadronamiento general que César Augusto mandó hacer por los años de 747-749 de Roma, obligó a José y a María a ir de Nazaret a Belén de Judea. Llegados a aquel lugar la Virgen benditísima dio al mundo a su hijo primogénito.
Aludiendo a una tradición del siglo IV que coloca la cuna de Jesús entre dos animales, la liturgia cita dos textos proféticos uno de Isaías: El buey conoció a su amo y el asno el pesebre de su Señor" (1,3), y aquél de Habacuc: "Señor, te manifestarás en medio de dos animales" (3,2).

En los contornos de Belén, los pastores guardaban sus ganados, hasta que, avisados por el Ángel, corrieron todos presurosos a la gruta. "¿Qué es lo que han visto, dígannos? ¿Quién es el que ha aparecido en la tierra? Y ellos responden: "Hemos visto a un recién nacido y coros de Ángeles que alababan al Señor: ¡Aleluya, aleluya! Ocho días después, el divino infante fue circuncidado por José, y recibió el nombre de Jesús, según indicación del ángel hecha a José y a María. Cuarenta días después de haber María dado a luz a Jesús se fue con El al Templo para ofrecer allí el sacrificio prescrito por la Ley. Entonces vaticinó Simeón que Jesús había de salvar a su pueblo, y que una espada de dolor había también de traspasar el corazón de su Madre.

Tras del cortejo pastoril viene el de los magos, los cuales llegan del oriente a Jerusalén guiados por una estrella, informados por los mismo príncipes de los sacerdotes, caminan hasta Belén, porque allí es donde el profeta Miqueas predijo había nacer el Mesías. Y, en efecto, allí se encontraron con el Niño y con María su madre, y postrándose a sus plantas, le adoraron. Al regresar a sus tierras no pasaron por Jerusalén, según en sueños se les había advertido.

Herodes, que les había pedido le dijesen dónde estaba el niño recién nacido, viéndose burlado por los Magos, se encolerizó sobremanera e hizo matar a toso los niños de Belén, creyendo deshacerse por medio de arte tan inhumano del nuevo rey de los judíos en quien se temía un terrible competidor. Un ángel se apareció entonces en sueños a José, y le dió que huyese a Egipto con María y con el niño; y allí vivieron los tres hasta la muerte de Herodes, porque entonces el ángel del Señor se les volvió a aparecer a José, mandándole regresar a la tierra de Israel. Mas sabiendo José que reinaba en Judea Arquelao en vez de Herodes su padre, como aquel era también perseguidor, temió por la vida del niño, y así se retiró a Galilea, al pueblecito de Nazaret.

Los Padres de Jesús le perdieron un día en Jerusalén, por las fiestas de Pascua aún sólo tenía doce años; hasta que al cabo de tres días le encontraron entre los Doctores en el Templo. Vuelto a Nazaret crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres; y de allí fue de donde Jesús salió para el Jordán cuando tenía treinta años, con ánimo de hacerse bautizar por San Juan,  éste al verlo, declaró a los judíos que Jesús era el Mesías deseado.

EXPOSICIÓN LITÚRGICA

El tiempo de Navidad comienza por la Vigilia de esta fiesta; para el ciclo Temporal, termina en la octava de Epifanía, o sea el 13 de enero, y para el Santoral en la Purificación de la Virgen Santísima (2 de febrero).

Jesús nace en medio de las tinieblas, figura de aquellas otras todavía más densas que oscurecían las almas. "Cuando el mundo entero yacía sepultado en el silencio, y la noche había andado la mitad de su carrera, tú Verbo todopoderoso, Señor, bajó de su regio trono".  Por eso y por un privilegio especial se celebra en Navidad una misa a media noche, seguida de otra a la Aurora, y de una tercera ya en pleno día. Y es que, conforme lo hacen notar los santos Padres, en el momento en que el sol ha llegado a lo más bajo de su carrera y parece renacer, entonces renace también en el mundo el "Sol de Justicia". "Cristo nos nació cuando los días empiezan a crecer. La Fiesta de la Natividad el 25 de diciembre, que corresponde a la fecha del 25 de marzo, coincide con la fiesta que los pueblos paganos celebran en el solsticio de invierno, para honrar el nacimiento del sol.
Así cristianizó la iglesia aquel rito gentil.

En toda casa cristiana debiera haber un pequeño Nacimiento, para rezar en torno de él durante este tiempo las oraciones de la mañana y de la noche. De ese modo, los niños comprenderían que en estos festivos días, tan propios para las alegrías infantiles, deben asociarse a los pastorcitos y los Magos, e ir con ellos a adorar a Jesús, reclinado sobre la paja, honrando allí también a su Madre y a su Padre nutricio, que de rodillas le contemplan.



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