El fen贸meno de las maras: Nuevos rostros de la pobreza
El fen贸meno de las maras: Nuevos rostros de la pobreza Centroam茅rica se ha caracterizado por ser una regi贸n marcada por la violencia nacida a ra铆z de los diferentes conflictos que se suscitaron como resultado de la confrontaci贸n socialismo-capitalismo. En el Salvador, a principios de los a帽os 90, se daban peleas entre miembros de algunos centros educativos en el centro de San Salvador. Las revueltas no pasaban m谩s all谩 de las pedradas e insultos y ya se hablaba de ciertos territorios que correspond铆an a uno o a otro centro educativo, sin mayores consecuencias. Con la firma de los acuerdos de paz, el 16 de enero de 1992, al gobierno de los Estados Unidos le pareci贸 que las cosas hab铆an cambiado en El Salvador y que ya no hab铆a razones para que algunos compatriotas "no gratos" continuaran en su territorio, as铆 que nos envi贸 gente con hojas de vida criminal que nadie control贸 a su entrada en este pa铆s.

La situaci贸n de familias desintegradas por el fen贸meno de la migraci贸n, la violencia intrafamiliar, la exclusi贸n, etc., pas贸 a ser como el "humus" donde florecieron las dos maras contrarias y sus fracciones actuales, importadas desde los Estados Unidos  -MS 13 y Barrio 18-, que desde finales de los a帽os 90 han hecho mucho da帽o a El Salvador. Seg煤n las im谩genes que nos muestran los noticieros, generalmente los "delincuentes" arrestados provienen de estratos sociales bajos, no as铆 sus jefes que pertenecen a c铆rculos pol铆ticos, militares y empresariales, etc. En su mayor铆a son j贸venes que no han tenido la oportunidad de estudiar, trabajar, de tener lo necesario para solventar hasta las necesidades m谩s b谩sicas de comida y techo. Tampoco han podido emigrar para conseguir un futuro digno. En algunos casos, no les ha quedado m谩s alternativa que asociarse a las pandillas.

La relaci贸n de las "maras" con el crimen organizado y el narcotr谩fico las ha hecho m谩s violentas: homicidios por ajustes de cuentas, extorsiones, robo a mano armada, etc. Las pol铆ticas de represi贸n: "mano dura", "s煤per mano dura", tambi茅n han contribuido a que se organicen mejor para enfrentarse con las "autoridades" que no siempre tienen inter茅s en resolver el problema sino que algunas veces son parte del mismo. Las negociaciones con la clase politiquera -en b煤squeda de votos a cualquier precio- les ha dado m谩s poder, al punto de hacerse due帽os de territorios e imponer sus leyes ante la mirada impotente del Estado que es el 煤nico al que le es l铆cito hablar de control del territorio nacional.

As铆 es como se manifiestan las viejas heridas del pasado, que no fueron superadas con la firma de los acuerdos de paz. Las razones que provocaron la guerra continuaron latentes. Se mont贸 un sistema mercantilista que dej贸 intactas las estructuras que continuaron fomentando la injusticia, el crimen organizado, el narcotr谩fico, la explotaci贸n y la corrupci贸n. Se contin煤a demandando seguridad, empleo, mejoras de salud y educaci贸n. Raz贸n ten铆a monse帽or Ro-mero cuando dijo: "El mal es muy profundo en El Salvador y si no se toma de lleno su curaci贸n, siempre estaremos cambiando de nombres, pero siempre tendremos el mismo mal" (23/10/1977). En este nuevo contexto, a la Iglesia y a la Congregaci贸n de la Misi贸n, nos toca asumir el gran reto de continuar la misi贸n de Jes煤s, siendo buena noticia para un pueblo que sigue resistiendo con esperanza, con la firme convicci贸n de que la muerte no tiene la "煤ltima palabra" sino la vida.