Padre Julio Pineda Portillo (1842 - 1900) Primer misionero vicentino de El Salvador
Padre Julio Pineda Portillo (1842 - 1900) Primer misionero vicentino de El Salvador Julio Pineda Portillo, C.M., Fundador de las Misiones Vicentinas en El Salvador
AUTOR: P. JOS√o/oo FRANCISCO RAMOS C√ĀRCAMO, C.M. ¬∑ A√`O DE PUBLICACI√"N ORIGINAL: 2006. ¬∑ FUENTE: VINCENTIANA, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2006.

Julio Pineda Portillo, C.M.
¬"La cosa m√°s necesaria es la m√°s descuidada¬"

Introducción
La Congregaci√≥n de la Misi√≥n, fundada por San Vicente de Pa√ļl, como otras Congregaciones en la Iglesia, goza de la gracia de ha¬≠ber tenido entre sus filas, hijos a quienes se puede aplicar el texto Sir. 39,9: ¬"Muchos alabar√°n su inteligencia y su fama vivir√° por generaciones¬".

El P. Julio, nacido en el pulgarcito de Am√©rica, primer Vicentino Salvadore√Īo y fundador de las Misiones en El Salvador y de la Casa Misi√≥n de San Jacinto, es uno de esos hijos de Vicente de Pa√ļl y gloria de la Iglesia Salvadore√Īa.

Familia, nacimiento y vocación
El P. Julio naci√≥ en el Cant√≥n Los Pozos, jurisdicci√≥n de Arcatao, el 20 de diciembre de 1842, en el Departamento de Chalatenango, El Salvador. Es all√≠ donde al fragor de los obrajes de a√Īil y al cantar y so√Īar de los campesinos chalatecos, el ni√Īo Julio forja su vida de trabajador y campesino, que m√°s tarde ser√°n su fuerza para ser un santo y celoso misionero. Sus padres Don Antol√≠n Pineda y Do√Īa Teodora Portillo, inyectaron en √©l, el esp√≠ritu del evangelio. Gracias a la fe sencilla y generosa que practicaban y que m√°s tarde le abri√≥ el camino al sacerdocio y a las misiones. Fue bautizado en la Parroquia San Bartolom√© de Arcatao, el 8 de febrero de 1843.

Las primeras letras las aprendi√≥ en su pueblo Arcatao, creci√≥ entre el estudio y el trabajo, posiblemente conoci√≥ y aprendi√≥ el cul¬≠tivo y el trabajo del a√Īil. La historia ha conservado varios hechos de su ni√Īez, que reflejan el car√°cter del futuro fundador de las misiones vicentinas de El Salvador. Es voz com√ļn que Julito se escap√≥ hacia el Seminario, cuando su madre lo mand√≥ a dejar el almuerzo a su padre y a los trabajadores. Otro hecho de su ni√Īez es que cuando acompa√Īaba a su madre al r√≠o de la comunidad, mientras ella lavaba, √©l se sub√≠a a la tetuntona [piedra grande] a predicar a la gente que estaba lavando, asegurando que cuando √©l fuera grande, mucha gente se confesar√≠a con √©l; esto hac√≠a que su mam√° lo rega√Īara y que los dem√°s ni√Īos se burlaran de √©l. All√≠ est√° el gran pe√Ī√≥n como testigo mudo bajo el sol inclemente en el cruce del camino y el r√≠o. ¬"Cosas de ni√Īos¬... verdades de adulto¬".

Su padre, Don Antol√≠n, muri√≥ de un paro cardiaco en San Sal¬≠vador, en una de sus tantas visitas a su hijo, cuando √©ste ya era estu¬≠diante de estudios superiores. Es interesante ver c√≥mo se conservan datos con tanta lucidez, por se√Īores que son ya nonagenarios y que recibieron de sus padres.

Situación socio-política de El Salvador
Los conflictos entre los liberales y los conservadores llenaron las primeras d√©cadas del siglo XIX en el istmo centroamericano, y El Salvador se vio violentamente sacudido por esos conflictos. Esta profunda crisis se manifest√≥ en una encarnizada lucha por el poder. Tuvo sus antecedentes en las primeras luchas independencistas de 1821. Esto dio lugar al nacimiento de cinco naciones hermanas en Am√©rica Central. Este nacimiento cost√≥ mucha sangre, precio que hay que pagar por la vida y la libertad. La econom√≠a de El Salvador giraba alrededor del a√Īil. Una econom√≠a que ven√≠a desde el tiempo de la colonia y que perdi√≥ su valor con la aparici√≥n de los colorantes qu√≠micos. La ingerencia pol√≠tica no se dej√≥ esperar sobre la Iglesia, en todo lo que a √©sta le corresponde.

Situación eclesiástica
La Iglesia en tiempos de la colonia, vive y crece bajo la tutela de la Corona Espa√Īola. Al momento de la emancipaci√≥n, las cinco pro¬≠vincias forman una sola provincia eclesi√°stica, siendo Guatemala la sede episcopal. El Papa Gregorio XVI con la bula Universales Eccle¬≠siae Procuratio, erigi√≥ la di√≥cesis de San Salvador el 28 de septiem¬≠bre de 1842, desmembr√°ndola de la arquidi√≥cesis de Guatemala. Su primer obispo fue el P. Jorge Viteri y Ungo, que fue preconizado el 27 de enero de 1843. La joven di√≥cesis contaba con 27 sacerdotes.

Jurisconsulto y maestro
En tiempos del P. Julio era com√ļn para los estudiantes gra¬≠duarse en la Universidad de Bachiller en ambos Derechos civil y ecle¬≠si√°stico. Adornado como estaba de todas esas facultades propias de todo joven y una recia voluntad y muy inteligente, como afirma el P. Nerio, se vislumbra en √©l, un futuro muy halagador.

¬"All√° por el a√Īo 1862, despu√©s de haber hecho los estudios prepa¬≠ratorios de filosof√≠a, se dedic√≥ a los estudios de jurisprudencia. Estudi√≥ cuatro a√Īos y fue disc√≠pulo de los jurisconsultos eminentes doctores Pablo Buitrago y Jos√© Trigueros, figurando dignamente en las aulas al lado de Salvador Gallegos, Manuel de Jes√ļs Miranda, Alberto Mena y Ricardo Moreira, notables abogados que en la actualidad son honra del foro salvadore√Īo. Ante la muerte s√ļbita de su padre y desamparado de materiales auxilios para continuar sus estudios, que hab√≠a con gran provecho emprendido. Pero hizo frente a la diversa suerte y logr√≥ gra¬≠duarse en Bachiller en Jurisprudencia¬".

Para continuar sus estudios, ante la muerte s√ļbita de su padre, cuyo sost√©n econ√≥mico era, el joven estudiante de Derecho se con¬≠vierte en el maestro de El Calvario.

¬"Se dedic√≥ a la ense√Īanza de los ni√Īos, dirigiendo la escuela del Barrio El Calvario. Su coraz√≥n le llevaba por ese camino, para servir a sus semejantes y ense√Īar con su palabra y ejemplo, la pr√°ctica de la virtud. Y le llamaban con mucho cari√Īo ¬`el maestro del Calvario¬ī, como si el p√ļblico presintiera que el modesto educacionista estaba destinado al generoso apostolado de Cristo¬".

Viviendo y ense√Īando en el Barrio El Calvario, fue electo por los habitantes del barrio, tesorero de los fondos de dicha barriada, corr√≠a el a√Īo 1868. Esta experiencia nueva de ense√Īanza y confianza vivida en este barrio, donde se gan√≥ el cari√Īo de peque√Īos y grandes, nos muestra la estatura humana que caracterizaba a nuestro futuro fun¬≠dador de la misi√≥n de El Salvador, de la Casa Misi√≥n de San Jacinto, barrio vecino de El Calvario. De familia pobre, al mismo tiempo que era maestro en la escuela de El Calvario, logr√≥ con lo que as√≠ perci¬≠b√≠a, asistir externo a las clases del Seminario. Ejemplo admirable de correspondencia al llamamiento divino.

Camino del Evangelio
La historia que tiene buena memoria, no se le escapan recove¬≠cos por muy in√©ditos que estos sean, escuchemos: ¬"Desisti√≥ de se¬≠guir la carrera de abogado, para consagrarse a los estudios teol√≥gi¬≠cos y entrar en el clero. Era inteligente, de buena memoria y aplicado al estudio. Asistimos juntos a la clase de teolog√≠a de la Universidad Nacional, y juntos en el seminario, un a√Īo me parece¬" (Testimonio del P. Nerio).

El P. Julio en su primera carta al Se√Īor Obispo de San Salvador, le expresa: ¬"Despu√©s de haber pensado por muchos a√Īos sobre la voca¬≠ci√≥n, a que ya nac√≠ inclinado mediante la divina providencia, aunque sin m√©rito alguno, para mejor servir a Dios, me he decidido a abrazarla, tomando los h√°bitos del clero secular. Por tanto, a S.S.I. pido y suplico humildemente sea muy servido extenderme esta licencia que solicito previo a los tr√°mites que S.S.I., juzgue convenientes. Es gracia que pido y juramento, ILMO Y RMO S.¬" Julio Pineda.

En esta carta de solicitud, donde manifiesta su deseo de entrar al clero secular, est√° plasmada su personalidad: ¬"Lo he pensado por muchos a√Īos¬".

Ante la solicitud del Se√Īor Obispo al cura de Arcatao, sobre informaci√≥n, sobre vida y costumbres de Julio Pineda, √©ste contesta: ¬"Al contrario, todos seriamente y especialmente todas las personas de sano juicio le conocen ser hijo de leg√≠timo matrimonio, y que desde su infancia le han conocido adornado de virtudes y de buenas cualidades que lo hacen digno de ascender al sacerdocio¬". El mismo notario ecle¬≠si√°stico, Don Bartolom√© Rodr√≠guez, puntualiz√≥: ¬"Es un hombre de buena fama¬".

El P. Julio entr√≥ por la puerta grande y √ļnica, como el verdadero pastor. Los a√Īos de teolog√≠a hab√≠an terminado. Sus profesores y com¬≠pa√Īeros lo admiran. De su conducta honesta nadie pod√≠a probar lo contrario, lo mismo, de sus virtudes. Est√° en la plenitud de su vida. El a√Īo 1869 fue un a√Īo decisivo en su caminar de fe, marc√≥ para siempre su vida, es un gesto de madurez humana y cristiana: ¬"Des¬≠pu√©s de haberlo pensado por muchos a√Īos. Aqu√≠ estoy, env√≠enme¬".

Las √≥rdenes ministeriales, le fueron conferidas en Guatemala. El Se√Īor Obispo de San Salvador, Monse√Īor Tom√°s Miguel Pineda Zal¬≠da√Īa, est√° anciano y enfermo, destruido por la situaci√≥n pol√≠tico-social de su pueblo, por las ingerencias del Estado sobre la Iglesia, y en Guatemala est√° el Obispo Mariano Ort√≠z Urruela, amigo y cono¬≠cido; prudente, era pues, ordenarse en Guatemala. Lo cierto es que, un buen n√ļmero de ordenandos suben a la Tierra del Quetzal para recibir las √≥rdenes sagradas.

El orden diaconal, le fue conferida el 31 de octubre de 1869. Un a√Īo hab√≠a transcurrido desde la ordenaci√≥n diaconal, cuando nueva¬≠mente lo encontramos en Guatemala, esta vez recibiendo la unci√≥n sacerdotal, el 17 de diciembre de 1870 en la Capilla del Socorro de la Catedral Metropolitana. Le acompa√Īa, las cartas dimisorias extendi¬≠das por el Se√Īor Obispo de San Salvador.

Primicias sacerdotales
El camino ha comenzado para ti, dice un canto y as√≠ era, hab√≠a comenzado el camino para el P. Julio y su compa√Īero de ordenaci√≥n P. Fernando Araujo. Ya est√°n camino a su patria Chica. El Salvador es una tierra de fuego. La Iglesia no tiene un espacio de libertad para cumplir su misi√≥n, porque reina un esp√≠ritu antieclesial, por el aire pol√≠tico que se respira. El Obispo Pineda Salda√Īa, enfermo, cansado y acabado por las luchas libradas, el Obispo coadjutor hab√≠a renun¬≠ciado, etc. Todo este clima asfixiante le daba la bienvenida a los neo-sacerdotes que conoc√≠an la situaci√≥n, all√≠ crecieron, se formaron y all√≠ optaron por el sacerdocio, no hab√≠a nada que temer, auque las aguas estuvieran turbulentas, sentado a popa de la nave y sujetando el tim√≥n de la barca, hab√≠a un excelente y anciano pescador.

¬ŅCu√°l fue el itinerario del neosacerdote a su llegada a San Salva¬≠dor? Constituyendo todo el territorio salvadore√Īo una di√≥cesis y dada la escasez del clero y las continuas expulsiones y saber que estaba vedada la entrada a las congregaciones religiosas, es de suponer que al igual que los otros sacerdotes, le esperaba una marat√≥nica activi¬≠dad pastoral. All√≠ esta el joven ap√≥stol delante de su anciano obispo, poni√©ndose a sus √≥rdenes, para aliviar sus penas y aligerar su carga de pastor, all√≠ est√° el antiguo alumno a la altura de sus maestros para sembrar como ellos, la Buena Nueva del Reino, all√≠ est√° el sacerdote que ser√° m√°s tarde el fundador de las Misiones Vicentinas y de la Casa Misi√≥n de El Salvador; misiones que durante siete d√©cadas brillaron como luz para el coraz√≥n de los salvadore√Īos.

Su primer tarea, pastoral fue el curato de San Miguel, ciudad oriental del pa√≠s. M√°s tarde lo encontramos en Aculhuaca en sustitu¬≠ci√≥n del P. Uma√Īa, gravemente enfermo. En noviembre de 1871 lo encontramos tomando posesi√≥n como cura Vicario de Sonsonate: ¬"Noviembre 26 de 1871. En esta fecha he entregado por orden superior, esta Parroquia que era a mi cargo al Se√Īor Presb√≠tero Cura Don Julio Pineda¬".

El P. Antonio Conte, en el libro ¬"Treinta A√Īos en Tierra Salvado¬≠re√Īa¬" dice: ¬"De regreso a la capital, el Padre Pineda fue mandado a Sonsonete en car√°cter de P√°rroco de aquella extensa feligres√≠a. Tom√≥ posesi√≥n el 26 de noviembre de 1871. Alto de estatura, de complexi√≥n recia y aunque enjuto de carnes, de semblante grave y mirada franca y bondadosa, tuvo la suerte de agradar a cristianos y a moros por su caballerosidad en el trato social, su constante aplicaci√≥n a la visita de enfermos, asiduad en el confesionario y santa independencia en el p√ļl¬≠pito. Cinco a√Īos permaneci√≥ en dicho Curato de Sonsonate, del 26 de noviembre de 1871 al 28 de abril de 1876‚EUR≥.

All√° en Sonsonate, el mar pol√≠tico estaba turbulento, los vientos eran contrarios; era lugar de expulsiones, pero all√≠ est√° el hijo de los campesinos de Arcatao. Manos a la obra dir√°. Por los caminos sedientos de luz, levant√°ndose antes que el sol, hacia los campos que lejos est√°n, muy temprano se va el vi√Īador. Al d√≠a siguiente de su llegada, se registra el primer bautizo. En esos cinco a√Īos de su pre¬≠sencia en Sonsonate, hay varios intervalos de ausencia. ¬"En 1875 que son expulsados los Padres y las Hermanas de Guatemala, algunos de ellos pasan a El Salvador y predican algunas misiones, que m√°s adelante adquieren gran importancia con el P. Vaysse y el P. Gou¬≠gnon. Nos preguntamos: ¬Ņen esos intervalos de ausencia, d√≥nde est√° el P. Pineda? ¬ŅSer√≠a aqu√≠ que comenzar√≠a la comunicaci√≥n con los Misioneros Pa√ļles de Guatemala? O ¬ŅSer√≠an las misiones las que per¬≠mitieron al P. Pineda, conocer las misiones en El Salvador? Lo que si queda fuera de duda es que al P. Pineda le importaba su pueblo, sufr√≠a cuando miraba al pueblo en la ignorancia religiosa¬".

San Miguel Aculhuaca y m√°s tarde Sonsonate, fueron las primi¬≠cias sacerdotales del P. Pineda. Suficiente tiempo para que se diera cuenta de la ignorancia religiosa de su pueblo, lo que su coraz√≥n no soportaba y ante el bombardeo antieclesial y antirreligioso a que era sometido el pueblo por la malicia con que actuaban los poderes pol√≠¬≠ticos, la negaci√≥n de los valores eternos, expulsi√≥n del clero y obis¬≠pos, la suspensi√≥n de la c√°tedra de teolog√≠a de la universidad, la laicizaci√≥n de la ense√Īanza, la prohibici√≥n de fundar ordenes reli¬≠giosas, etc. Esto inquieta su coraz√≥n. ¬"El celo de casa me devora¬" (Jn 2,17). ¬ŅC√≥mo conciliar el sue√Īo ante esta realidad tan palpable, y ante el nuevo proyecto de su vida? ¬ŅQu√© dir√°n sus compa√Īeros sacer¬≠dotes? ¬ŅC√≥mo reaccionar√° el Se√Īor Obispo, si lo acaba de nombrar Vicario y Provisor General de la Di√≥cesis, cargo que ya hab√≠a jurado? Ese cargo de Vicario y Provisor General era en prevenci√≥n y ante las continuas amenazas de expulsiones de Obispos y Vicarios. Un nom¬≠bramiento y una juramentaci√≥n hubieran detenidos a otro segura¬≠mente; pero ¬"el gobierno eclesi√°stico no puede, seg√ļn derecho, oponerse a su vocaci√≥n, a una vida m√°s perfecta¬", dir√° m√°s tarde el Obispo.

Encuentro con Vicente de Pa√ļl
Cuando toda la ciudad de Sonsonate cre√≠a que ten√≠a en el P. Pi¬≠neda un cura vitalicio, √©ste vislumbr√≥ nuevos horizontes, m√°s dilata¬≠dos y oy√≥ una voz que le dec√≠a: ¬"M√°s arriba hijo, siempre m√°s arriba, porque hombres de tu temple no encuentran punto de reposo, ni res¬≠piran a su sabor sino en las cumbres. Eres hijo de la monta√Īa¬". El cura de Sonsonate no se hizo esperar, ni de rogar. Se puso inmedia¬≠tamente en comunicaci√≥n con el P. Jos√© Vaysse, superior de los Misioneros Pa√ļles en Guatemala, solicit√°ndole lo admitiera en la Con¬≠gregaci√≥n de la Misi√≥n. Tomaba esta decisi√≥n instigado por sus anhe¬≠los de perfecci√≥n cristiana y por el ardiente deseo de dotar a su patria de un grupo de misioneros residentes en la Capital, que suplieran la escasez del clero secular y atendieran a las necesidades espirituales de tantas ovejas descarriadas por falta de pastores.

Su meta al entrar en la Congregaci√≥n, seg√ļn el P. Vaysse, era dotar a su pa√≠s, El Salvador, de una congregaci√≥n religiosa misio¬≠nera. Cuando el r√≠o suena, piedras lleva, reza el refr√°n. Las idas y venidas del P. Pineda, pusieron la alerta roja a los fieles de Sonsonate y manos a la obra; y creyendo que el Se√Īor Obispo les quitaba su santo cura, ni cortos ni perezosos, comenzaron a recoger firmas; y el 21 de mayo de 1876, escribieron al Se√Īor Obispo de San Salvador, una senda carta con 94 firmas, donde le expresaban de los logros en el aspecto de la fe, los alcances en la liturgia, y sobre todo de las virtudes del celoso ap√≥stol, ¬"y por la ejemplar conducta de este pastor que es rara en los hombres y necesarias en los tiempos presentes¬".

Pudo m√°s la mirada serena y penetrante de Vicente de Pa√ļl que las 94 firmas que conten√≠a la carta, para la no remoci√≥n del P. Pi¬≠neda, que el mismo Se√Īor Obispo se encontraba desarmado ante la decisi√≥n de su condisc√≠pulo. Dos d√≠as m√°s tarde el Se√Īor Obispo les contesta a sus fieles, y entre otras cosas les dice: ¬"Agradeciendo en su justo valor la solicitud que pende en favor de la vuelta a Sonsonate del Se√Īor Presb√≠tero Don Julio Pineda, por ser una demostraci√≥n de la gra¬≠titud de aqu√©l vecindario, le declaro no obstante, sin lugar, porque el Se√Īor Presb√≠tero citado, tiene intenciones de pasar a la vida religiosa y el gobierno eclesi√°stico no puede seg√ļn derecho, oponerse a su voca¬≠ci√≥n a una vida m√°s perfecta¬".

Sonsonate perdió a un sacerdote, a un pastor de ejemplar con­ducta y la Congregación de la Misión ganó un santo y excelente misionero, de la talla de los grandes y El Salvador vio crecer y nacer las jornadas misioneras por más de diez décadas; y de las que recibió grandes beneficios espirituales.

Guatemala es su nuevo destino, y el P. Vaysse en su informe al Superior General, le expresa: ¬"En 1976, lleg√≥ el P. Pineda, sacerdote salvadore√Īo¬". Lleg√≥ como Postulante. Hay que examinar el terreno.

Comenzó muy bien desde abajo. No hizo alarde de su categoría sacerdotal, al contrario, se sometió a todo, como un iniciado, un neófito y cumplidas las condiciones que pedía el directorio y los examinadores del Seminario Interno y viendo que las ha cumplido, es recibido en el Seminario Interno el 28 de agosto de 1876 por el P. José Vaysse.

Ha pasado un a√Īo, y el docto novicio ya alcanza su mayor√≠a de edad en la Congregaci√≥n. Ya termin√≥ su primer a√Īo de noviciado. El 2 de agosto de 1877 en el Consejo Local, recibe el Placet para hacer los buenos prop√≥sitos antes de los santos Votos ¬- propios de la Congregaci√≥n. Y as√≠ ¬"EL DIA 24 DE JUNIO 1879 EN PRESENCIA DEL PADRE GUSTAVO FOING, DELEGADO DEL SUPERIOR GENERAL Y EN UNA FORMA SENCILLA HIZO LOS SANTOS VOTOS EL PADRE JOSE JULIO PINEDA PORTILLO¬".

Las dos primeras misiones en el Salvador
Aquellos sue√Īos del celoso ap√≥stol de Sonsonate, comienzan a hacerse realidad, Misionar en El Salvador. Bendita perseverancia. ¬"El Padre Gustavo Foing, designo para las misiones del Salvador al Padre Jos√© Vaysse y al Padre Julio Pineda¬" Salvador ahora viene la pre¬≠gunta. ¬ŅC√≥mo lanzarse si los vientos no son favorables? Ya el Supe¬≠rior General, escrib√≠a en esa √©poca: ¬"La revoluci√≥n que convulsiona tambi√©n los Estados Centroamericanos contrar√≠a e irrumpe los trabajos de la Iglesia, lo mismo en Colombia, Ecuador, el desorden es pasajero lo espero. La c√≥lera de los partidos ser√° desarmada por la caridad¬".

Ni cortos, ni perezosos, levant√°ndose antes que el sol, les encon¬≠tramos camino de El Salvador a ponerse a las √≥rdenes de su amigo y compa√Īero Jos√© Luis C√°rcamo Rodr√≠guez, obispo de El Salvador. La primera misi√≥n junto al P. Vaysse, comenz√≥ el 8 de Diciembre de 1879, misionando 7 parroquias del centro y occidente del pa√≠s, con sus respectivas filiales. Clausurando la primera misi√≥n el 28 de marzo de 1880. La segunda misi√≥n comenz√≥ el lunes 28 de Noviembre de 1880 hasta el 27 de julio de 1881, misionando 12 poblaciones. Es bueno recalcar que muchos sacerdotes diocesanos se un√≠an a ellos en estas largas jornadas misioneras. Entre ellos el P. Ram√≥n Pe√Īa de Opico, m√°s tarde misionero en Colombia y muri√≥ en las misiones de Per√ļ. El P. Guillermo Rojas, misionero en el Cauca, fundador de la misi√≥n de N√°taga y luego primer Arzobispo de Panam√°. Una tercera misi√≥n fue en San Jacinto en la Cuaresma de 1899.

Todas estas correr√≠as apost√≥licas presagiaban al P. Pineda un abanico de colores y cuando todo iba viento en popa, el Dios de Vicente de Pa√ļl, deja o√≠r su voz: Tus proyectos no son mis proyectos. As√≠, un d√≠a velero y capit√°n son sacudidos de sus sue√Īos y despiertan en otros mares. ¬°El viento sopla donde quiere! √Āfrica, Costa Rica, el Cauca le esperan, le dir√≠a el Superior General y all√° le env√≠a por lar¬≠gos 14 a√Īos, de donde regresa todo un veterano en el oficio de las misiones. La Congregaci√≥n es misionera y las misiones ad gentes est√°n clamando misioneros de alta talla.

√Āfrica le espera. El s√°bado 31 de marzo de 1882 a las 10 de la ma√Īana, en el puerto de La Libertad, en El Salvador, se embarca llamado por su Superior General. Las misiones de El Salvador son sus desvelos: ¬"Ah mis misiones tan amadas. Pobre Patria m√≠a, en la peligrosa √©poca que atraviesa. Cuantas almas bien dispuestas se pierden por falta de sacerdotes. Ah, quien tuviera un grupo de misioneros para ocuparse unos del seminario mayor, otros recorriendo las parroquias misionando y otros ense√Īando en las escuelas primarias para preservar al pueblo de la herej√≠a y de la impiedad¬".

Al llegar a la Casa Madre, el P. Antonio Fiat, Superior General, le env√≠a a Argel, √Āfrica, para que all√≠, mientras llegara a su debida madurez los proyectos que ten√≠a, trabajar√° con esmero por la gloria de Dios y la salvaci√≥n de los cristianos y moros. ¬"Vaya usted sin cui¬≠dado al √Āfrica, a Argel, que tarde o temprano retornar√° Ud a su querido El Salvador¬". M√°s tarde le llama el Superior General: ¬"Pues bien mi querido hermano, he pensado en usted para las misiones de Colombia. Continuamente recibo cartas de aquellas tierras lejanas pidi√©ndome refuerzos. Vaya Usted IN NOMINE DOMINI, all√≠ estar√° a dos pasos desu Patria. Ya sabe que cuando sea la llegada la hora de realizar su sue√Īo dorado, la Providencia lo proveer√° todo. De Colombia a El Sal¬≠vador hay poco trecho¬".

Una orden de esa naturaleza hubiera turbado a cualquiera que no hubiera tenido el esp√≠ritu de fe y la obediencia del P. Julio. Tene¬≠mos la circular del P. Fiat: ¬"Paris, 1 de enero de 1884. Hoy fueron enviados a misiones extranjeras de Am√©rica Central: Augusto Birot, Julio Pineda, Constante Veltin, Hno. Juan Bautista Concedan¬". Se detiene dos a√Īos en Costa Rica, por el ambiente anticlerical en los pa√≠ses de misi√≥n, aunque Costa Rica no era la excepci√≥n, hab√≠a un juego pol√≠tico de expulsiones. El mismo P. Birot, regresaba a Colom¬≠bia despu√©s de haber sido brutalmente expulsado y vejado por el des¬≠potismo de C√©sar Conto en 1876. Llego el P. Pineda a Colombia el 3 de marzo de 1886 y a Popay√°n el 8 de marzo y estuvo all√≠ hasta 1892. Mision√≥ con grandes √©xitos pastorales las Costas del Pac√≠fico, las vasta zonas del Quind√≠o, el sur de Tolima y como formador del Clero en los seminarios y excelente director espiritual.

¬"Su predicaci√≥n sencilla como la de todo hijo de Vicente de Pa√ļl, sal√≠a de su pecho con tal unci√≥n, que arrancaba l√°grimas a su audito¬≠rio. Su vida austera y penitente era una predicaci√≥n que penetraba por los sentidos. Los pueblos lo miraban como santo. Logr√≥ conversiones que se tuvieron por milagros. Fue siempre una antorcha encendida en el cielo de la gloria de Dios y la salvaci√≥n de las almas¬". Esta remem¬≠branza de este hijo de San Vicente, creo, que dice lo suficiente en los 10 a√Īos que mision√≥ las tierras Colombianas.

En recta final
Un corte de diecis√©is a√Īos, desde sus primicias misioneras en El Salvador, le dan una configuraci√≥n apost√≥lica al P. Pineda. El obrero se hace en la mies, con el arado en la mano, trabajando de sol a sol en √Āfrica, Costa Rica, El Cauca, Tolima, han llegado a ser su escuela de especializaci√≥n. ¬"Febrero de 1896. En los primeros d√≠as de este mes, sal√≠ de Tunja en Colombia. Iba tan enfermo del h√≠gado, que cre√≠a no poder hacer el viaje hasta Guatemala y apenas sal√≠, comenc√© a mejorarme, pero ven√≠a con intenci√≥n pura de obedecer a Dios en mis superiores; y as√≠ √©l me ayud√≥. Dios me tra√≠a para fundar las misiones del Salvador y yo no comprend√≠a sus designios divinos¬". ¬ŅC√≥mo no ser√≠a la alegr√≠a de sus antiguos compa√Īeros y formadores en esa casa tan querida de Guatemala? ¬ŅCu√°ntas preguntas sobre su misi√≥n en tierra extranjera?

Fundación de la Casa Misión de San Jacinto
Hac√≠a mucho tiempo que el P. Julio contemplaba en sus sue√Īos una de misiones en El Salvador. Val√≠a la pena esperar, pero a Dios rogando y con el mazo dando. ¬"Noviembre de 1898. Camino para El Salvador. El 29 de octubre salimos de Guatemala el Padre Hetuin y yo para El Salvador a comenzar la fundaci√≥n. Llegamos aqu√≠ el 5 denoviembre a las ocho de la noche. (M√°s adelante dice): Se puede decir que el 8 de noviembre del a√Īo que concluy√≥, comenz√≥ la Casa de Misio¬≠nes del Salvador¬". Una fecha muy importante para la Congregaci√≥n en la Provincia de Am√©rica Central, es el nacimiento de la Congrega¬≠ci√≥n en El Salvador. A media cuadra de la Iglesia de San Jacinto, a lo largo de la calle que conduce a La Vega, compr√≥ un hermoso solar de dos manzanas y media.

¬"Diciembre de 1899, San Salvador. Hoy 31 de diciembre concluye el a√Īo 1899. Muy notable ha sido para m√≠ este a√Īo, por las angustias que me ha ocasionado la fundaci√≥n de la misi√≥n. El 1 de diciembre de 1899 estrenamos la casa Misi√≥n en San Jacinto¬". Los sue√Īos del P. Pineda ya est√°n maduros, ya se puede hablar de una casa-misi√≥n en El Salvador. ¬"Hace veinte a√Īos que gimo delante de Dios, pidi√©ndole esta gracias. No puedo ver con indiferencia que tantas almas de mi patria se pierdan¬" (Carta al Superior General). El P. Hetuin, escrib√≠a al Superior General: ¬"Al fin triunf√≥ el P. Pineda¬".

La cuarta y √ļltima misi√≥n
Recién instalados en la nueva casa-misión de San Jacinto y ter­minados los detalles, los tres misioneros se preparan para la nueva jornada misionera. Estamos en 1900 y hacia fines de febrero, el P. Pi­neda juzgó llegada la hora, de acceder al deseo de las poblaciones que a gritos pedían la Santa Misión, entre estas, su pueblo y parro­quia de Arcatao, no pudo menos a impulso del amor patrio que ardía en su corazón, darles la preferencia. Y el 26 de febrero, salen con destino de Arcatao. Esta misión duró hasta el 24 de mayo, misio­nando Arcatao y sus cuatro filiales.

Los frutos fueron muy halagadores. El Salvador es tierra de misi√≥n para los hijos de San Vicente de Pa√ļl. Pero hay, cuando la alegr√≠a estaba en su apogeo, la tristeza alcanz√≥ su per√≠odo m√°s √°lgido. Tan cierto es que los extremos se tocan, y como dice el sabio: el t√©rmino del gozo, es el dolor. Apenas estaban de vuelta en la capi¬≠tal, el P. Pineda, sinti√≥ desfallecer, extenuado por los trabajos misio¬≠neros, herido por las contradicciones, rindi√≥ bruscamente su jornada, el 29 de junio de 1900 tras un derrame cerebral, a los 58 a√Īos de edad y 21 de vocaci√≥n en la Congregaci√≥n de la Misi√≥n. Sus √ļlti¬≠mas palabras fueron un resumen de todo lo que hab√≠a predicado y vivido en su vida de misionero: ¬"La cosa m√°s necesaria es la m√°s descuidada¬".

Aquellos que conocieron al P. Julio, conocieron a un verdadero ap√≥stol, aqu√©l que encarn√≥ en su vida el Evangelio. La prensa local, en el siguiente d√≠a, expresa: ¬"Recordamos p√ļblicamente, las mise¬≠ricordias de ese Var√≥n Inmaculado¬". El Clero de El Salvador en su bolet√≠n, se expresaba as√≠: ¬"No hubo que desear, relativamente, a los bienes espirituales que con la caridad de San Vicente de Pa√ļl, distri¬≠buy√≥ el Padre Julio Pineda, nuestro paisano lazarista, quien mejor que otros, debe interesarse por nuestro bien espiritual. El Padre Pineda con la solidez de su palabra, supo encender el fuego sagrado en el coraz√≥n de los sacerdotes¬". El Clero en Colombia, expresa: ¬"Era un maestro consumado, como director de conciencias y predicador de ejercicios al clero. Como predicador de ejercicios espirituales al clero, creo que nadie puede aventajarle. Nos han asegurado todos los sacerdotes con quienes hemos hablado, que jam√°s hab√≠an llevado tan dulces y provechosas impresiones, despu√©s de un retiro. Ponderan hasta las nubes, sus ejer¬≠cicios al clero¬".

El P. Pineda, querido y estimado, lleno de salud y vida, no parec√≠a sino que hab√≠a nacido en Colombia y que en Colombia deb√≠a morir. Su celo apost√≥lico le garantiz√≥ el cari√Īo de todos los que lo conocieron. El Obispo de Tolima, expresaba: ¬"Ya que el pueblo se hab√≠a encari√Īado con los misioneros lazaristas, desde el momento que pudieron valorar los trabajos misioneros del Padre Julio Pineda, a quien consideraban como santo y ap√≥stol. Todos los p√°rrocos quer√≠an las misiones del Padre Julio Pineda. Todos los pueblos lo aclamaban¬".

¬"Descanse en paz el abnegado ap√≥stol de Jesucristo,
que no quedará desamparado el surco que él abriera en el campo del Padre.
Sus hermanos y continuadores se encargar√°n de regarlos con sus sudores
y llevará el buen olor del nombre de José Julio Pineda Portillo,
hasta los confines de su amada Patria¬".

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http://vicencianos.org/julio-pineda-portillo-c-m-fundador-de-las-misiones-vicentinas-en-el-salvador/