Espiritualidad Vicenciana: Misiones Populares, ayer y hoy. Parte I
Espiritualidad Vicenciana: Misiones Populares, ayer y hoy. Parte  I AUTOR: ANDER ARREGUI, C.M.
A帽o 2017
Las Misiones Populares vicencianas, en su origen, intentan atajar la ignorancia religiosa en la que viven los pobres en el medio rural.

En la Francia de los siglos XVI y XVII van surgiendo personas que toman conciencia de la ignorancia del "pobre pueblo". Existe en ellas una preocupaci贸n casi obsesiva por el hecho de que muchos se condenan por no saber las verdades fundamentales de la fe y por confesarse mal. Ante la necesidad de una reforma pastoral, algunos buscan nuevos cauces de evangelizaci贸n. Entre ellos se encuentran: Adri谩n Bourdoise, Jean-Jacques Olier, Jean Eudes, y Vicente de Pa煤l. Lo original de 茅ste no fue inventar, sino el organizar y plasmar las iniciativas pastorales que iban surgiendo en cauces concretos. (A.Dodin, La catequesis en S. Vicente de Pa煤l, en Vicente de Pa煤l y la catequesis, CEME Salamanca 1979,34).

Uno de los cauces evangelizadores que potenci贸 y sistematiz贸 Vicente de Pa煤l fue el de las Misiones Populares, tambi茅n llamadas misiones en el interior o parroquiales. Ya desde sus comienzos, aparecen en estas Misiones Populares unos elementos claves a tener en cuenta, que son muy v谩lidos a la hora de presentarlas en la actualidad como un medio de evangelizaci贸n.

I. La orientaci贸n catequ茅tica en los or铆genes.
Desde el principio predomina en la Misiones Populares la preocupaci贸n por instruir en lo fundamental de la fe. Este matiz les diferencia de otro tipo de Misiones cuya orientaci贸n es m谩s penitencial, que buscan sobre todo mover a la confesi贸n, y recurren para ello a lo emocional, a elementos teatrales, esc茅nicos, etc.

Vicente de Pa煤l, consciente de la ignorancia de los pobres del campo, "una ignorancia casi increible"(XI,387), y participando de la mentalidad de la mayor parte de los autores de la 茅poca, que piensan que es causa de condenaci贸n el no conocer las verdades de fe, orienta la Misi贸n Popular en una l铆nea catequ茅tica, que se manifiesta en muchos detalles que conviene tener en cuenta:

1. La duraci贸n y el equipo misionero.

La permanencia del equipo misionero en un lugar viene determinada por el objetivo de la Misi贸n. Vicente lo formula as铆: "que todo el pueblo haya sido instruido en las cosas necesarias para la salvaci贸n y que cada uno haya hecho su confesi贸n general" (1,551; II, 125; VII, 53). La duraci贸n depende, por lo tanto, del n煤mero de habitantes a misionar. Oscilaba entre dos y seis semanas.

Las Misiones se interrump铆an desde junio hasta octubre por dos motivos: es 茅poca de "siega y vendimia" y los campesinos est谩n ocupados; y tambi茅n porque los misioneros "tienen necesidad de ese tiempo para cuidar de sus cuerpos y de sus esp铆ritus fatigados, a fin de volver a la Misi贸n, con nuevas fuerzas, desde Todos los Santos hasta San juan, poco m谩s o menos" (VIII, 48; cf. 1,552; VIII, 31).

La Misi贸n se iniciaba en domingo o d铆a de fiesta. Uno de los misioneros sacerdotes hac铆a el anuncio. En la Eucarist铆a, dentro del serm贸n, avisaba la pr贸xima llegada de los misioneros y expresaba el servicio que se quer铆a prestar con la Misi贸n. Tambi茅n les exhortaba a la penitencia y a disponerse para hacer una buena confesi贸n. Pocos d铆as despu茅s llegaba el resto del equipo misionero. Lo formaba un n煤mero de dos a seis misioneros que contaban generalmente con la colaboraci贸n de un hermano coadjutor. 脡ste se encargaba de los aspectos materiales necesarios. A veces, formaban parte de este equipo misionero sacerdotes diocesanos. En un principio los misioneros llevaban de todo, incluso muebles, para no ser carga. Se desplazaban de aldea en aldea. No volv铆an a su residencia habitual en meses. Las misiones vicencianas eran misiones descentralizadas. (II,67)

2. La importancia de algunos actos, su contenido y desarrollo.

Por la ma帽ana, antes de que los campesinos comenzaran sus labores, ten铆a lugar el "serm贸n". Los contenidos de esta predicaci贸n eran de tipo moral, orientados a corregir los vicios a exhortar a la pr谩ctica de la virtud.

Para Vicente de Pa煤l, lo m谩s importante de la Misi贸n y lo que produc铆a mejores frutos era el "catecismo" (cf.I.273s. 441), y que por ning煤n motivo deber铆a ser suprimido. Se lamentaba cuando se suprim铆a el "catecismo mayor": "Por lo dem谩s, he sentido mucho saber que, en lugar de tener el catecismo mayor por las tardes, ha pronunciado sermones, en la 煤ltima misi贸n. No se debe hacer eso. 1o porque el predicador de la ma帽ana puede estar quejoso de esta segunda predicaci贸n; 2o. porque el pueblo tiene m谩s  necesidad de catecismo y se aprovecha m谩s de 茅l..." (VI.358).

La misi贸n vicenciana dedicaba dos momentos al d铆a al "catecismo". El "peque帽o catecismo" ten铆a lugar a primera hora de la tarde y estaba orientado a los ni帽os. El primer d铆a se les exhortaba a asistir con asiduidad, se les motivaba para que se comportaran debidamente. En los d铆as sucesivos se les instru铆a en los misterios fundamentales de la fe, en los mandamientos, etc. El "catecismo mayor" ten铆a lugar al atardecer, cuando ya se hab铆an terminado las labores del campo. Una vez formuladas las preguntas a los ni帽os, para captar el inter茅s, y despu茅s de recordar el contenido de la v铆spera, se iniciaba el tema del d铆a. Los contenidos eran: la Sant铆sima Trinidad, la Encarnaci贸n, la Eucarist铆a, los mandamientos de Dios y de la Iglesia, el S铆mbolo de la fe, la oraci贸n dominical, etc. De este temerario se recomendaba seleccionar lo m谩s importante si no hab铆a tiempo para todo. Al final de la catequesis se realizaban aplicaciones morales.

3. El estilo y el lenguaje.

Vicente de Pa煤l recomendaba los misioneros utilizar en la predicaci贸n y en la catequesis un lenguaje sencillo y familiar, inteligible a todos, adaptado a la gente pobre, lo cual no deja de ser un cato de caridad. A esta forma sencilla y coloquial de anunciar el mensaje se le da el nombre de "peque帽o m茅todo" y conlleva una forma determinada de organizar el Mensaje en torno a: motivos, naturaleza y medios.

Podr铆amos decir que la misi贸n vicenciana quiere ser una respuesta a cada persona y a cada pueblo en su situaci贸n social y religiosa. Por eso, Vicente de Pa煤l recomienda a un misionero: "la  Voluntad de Dios es que nos acomodemos a las circunstancias de las personas, de los lugares y de los tiempos" (1,274)

4. Los Objetivos.

Como ya hemos dicho, las misiones vicencianas ten铆an por objetivo, fundamentalmente, el instruir en las verdades de la fe, necesarias para la salvaci贸n, e inspirar sentimientos de conversi贸n que lleven a la gente a celebrar la confesi贸n general (cf. X, 238.242.249.253.284.298.300.464).

Los sacramentos se celebraban despu茅s de una catequesis misionera, intensiva y ocasional. Vienen a ser una expresi贸n de la conversi贸n y a la vez, medios para llevar una vida cristiana aut茅ntica.
Es verdad que existe una preocupaci贸n y una insistencia sobre la confesi贸n general. Esto es debido a la mentalidad de la 茅poca y a una situaci贸n pastoral determinada. Las estructuras can贸nicas impon铆an la confesi贸n al p谩rroco en el per铆odo pascual. Confesar ciertos pecados a alguien que te conoce, resulta dif铆cil. El p谩rroco, en determinadas ocasiones, carec铆a de permiso para absolver y ten铆a escasa formaci贸n. Exist铆a una moral rigorista y una idea de Dios que, en muchas personas, fomentaba una conciencia escrupulosa (cf.X, 902; J. Delumeau, Un chemin d'histoire, Fayard, Par铆s 1981, 173). Muchos cat贸licos se encontraban en un estado de bloqueo interior, incapacitados para todo planteamiento de profundizaci贸n en la fe, de celebraci贸n y de vida cristiana. Celebrar la confesi贸n general significaba la liberaci贸n del bloqueo interior y predispon铆a a asumir y vivir el mensaje cristiano (cf. Delumeau, o.c. 174-175). La confesi贸n general ven铆a a ser la celebraci贸n de un proceso de profundizaci贸n en la fe y de una conversi贸n que ya hab铆a tenido previamente unos signos: enemigos que se han reconciliado, restituciones ya saldadas, separaciones entre familiares, amigos, etc. superadas.

Al final ya de la misi贸n y despu茅s de una instrucci贸n intensiva, se celebraban las comuniones y, con una especial solemnidad, la primera comuni贸n de los ni帽os.
Con todo, Vicente de Pa煤l recomienda "huir de las pompas y de la aparatosidad" (III,113)

II. La orientaci贸n de las misiones, hoy.

Este matiz catequ茅tico que tuvieron las misiones vicencianas en sus comienzos, es imprescindible que exista en la actualidad. Es m谩s; las misiones, hoy, tendr谩n validez, en la medida en que se respete esta orientaci贸n catequ茅tica.
Porque, tambi茅n hoy, la ignorancia religiosa "es incre铆ble". El hombre de hoy se ha preocupado por adquirir un nivel cultural, se ha formado profesionalmente, etc., pero la inmensa mayor铆a de los llamados cat贸licos, no se han preocupado de actualizarse en el aspecto religioso. Muchos, seg煤n las estad铆sticas, llam谩ndose cat贸licos, no creen en verdades tan fundamentales como la Resurrecci贸n, o que Jesucristo sea Dios. A muchos cat贸licos no les ha sido presentado el dogma y la moral de una forma catequ茅tica, de modo que pocos saben dar raz贸n de su fe.
A pesar de este panorama, el cristiano cat贸lico no se siente motivado para iniciar procesos catequ茅ticos que le lleven a una profundizaci贸n y a una actualizaci贸n de su fe.

Por otra parte, al cristiano cat贸lico se le ofrecen muchas oportunidades para celebrar los sacramentos, pero no se le presentan cauces evangelizadores, ni muchas ofertas catequ茅ticas motivadoras y serias.

Por todo ello, uno de los objetivos de la Misi贸n Popular hoy, ha de ser la de sensibilizar, motivar y organizar grupos de reflexi贸n cristiana y de di谩logo, que deriven en catequesis de adultos, de j贸venes, etc.

El anuncio del tiempo fuerte de la misi贸n ha de orientarse en la l铆nea de una catequesis misionera. Los contenidos del mensaje a anunciar han de ser lo fundamental de la fe cristiana. El estilo sencillo, inteligible a todos y adaptado "a las circunstancias de las personas, de los lugares y de los tiempos". Para ello es imprescindible conocer la realidad y acercarse a las personas en sus ambientes.

No se minusvalora lo sacramental. La Misi贸n Popular ha de llevar a superar la celebraci贸n de sacramentos por rutina o vaci贸s de sentido y contenido, y ha de motivar para celebrarlos de forma gozosa y participativa, como expresi贸n de fe y de vida cristiana. Todo ello supone una re-evangelizaci贸n, que la Misi贸n Popular motiva e inicia.
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(Soy P. Juan Jose Mendoza)